Uso del pizarrón electrónico jamboard.

En este documento, el Mtro. Porfirio Ovidio Vázquez Morales, docente de la Escuela Primaria “Belisario Domínguez Palencia”, en Chiapas, nos presenta el uso del pizarrón electrónico “Jamboard” para promover la autorregulación y la autonomía de sus estudiantes, con la enseñanza de las matemáticas como pretexto. Se trata de una buena práctica en la categoría “selección y reorganización de contenidos curriculares”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renacer, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

Fines perseguidos

Los objetivos generales fueron: i) Favorecer el desarrollo de la autorregulación y la autonomía de las y los estudiantes para enfrentar con éxito las actividades escolares a distancia y lograr los aprendizajes esperados; y, ii) Favorecer el aprendizaje de las fracciones mediante el empleo de herramientas tecnológicas para el aprendizaje a distancia.

 

Puntos clave de la práctica

Lo primero que realicé fue un diagnóstico integral. En el área académica, identifiqué que el tema de las fracciones era un tema difícil para mis estudiantes y para sus familias. En cuanto a los procesos y factores que impactan en el aprendizaje, me percaté de que las y los niños tendían a estar estresados y tensos, tanto por los contagios de la COVID-19 en la ciudad y por las limitaciones del confinamiento, como por la cantidad de tareas a resolver y la forma en la que se transmitían sus clases (por televisión, radio o videollamadas). Además, reconocí que este grupo tenía antecedentes de faltas de respeto entre las y los compañeros.

Así, decidí trabajar dos ámbitos: la autorregulación del alumnado para adaptarse a la modalidad a distancia, y la autonomía, entendida como la propia responsabilidad de las y los estudiantes sobre su proceso de aprendizajes y sobre el cuidado de sus emociones. Esta actividad puede ser considerada una buena práctica porque se aprovechó el espacio de enseñanza del tema de las fracciones para promover, interactiva y transversalmente, el desarrollo de la autorregulación y la autonomía de las y los estudiantes de 5º de primaria que trabajaron en confinamiento debido a la pandemia.

Hice uso del pizarrón electrónico llamado “Jamboard” y solicité a las y los estudiantes que narraran su proceso para resolver los problemas de fracciones planteados. Considero que esta actividad fue la mejor de las que realicé porque el desarrollo de la autonomía para el aprendizaje no se da de manera espontánea, y dejar  tareas académicas para cumplir el currículo solo traerá fastidio a las y los estudiantes, sin hacerles responsables de su propio aprendizaje. En su lugar, es importante trabajar la autonomía por medio del acompañamiento de una persona adulta o del maestro/maestra, quien necesita aportar algunas orientaciones de actuación al alumnado, escucharlo y, al final, dejar que asuma la responsabilidad de su propio aprendizaje. En este proceso fue muy importante el uso de tres preguntas que fueron llevando a las y los estudiantes a mantener el desarrollo de su autonomía: ¿Qué hago bien? ¿Qué desventajas tengo? ¿Qué podría mejorar?

De esta manera, las matemáticas sirvieron de pretexto para propiciar la reflexión y la escucha. Promover la autonomía en las y los niños significa promover, también, el respeto y la empatía, ya que es primordial que expresen sus procedimientos sin pena a ser interrumpidos por una pregunta inquisitoria; en otras palabras, la comunicación es fundamental para enseñarles a ser autónomas y autónomos. Sin darse cuenta, las matemáticas se volvieron divertidas y amenas en donde se permitió el error para aprender.

Mi función como docente fue saber plantear las preguntas y pedirles que dieran su opinión. No necesitamos ser insistentes o autoritarios con las y los niños para indicarles lo que deben hacer; poco a poco, la autorregulación se fue dando como un proceso de comprensión mutua, de entendimiento de la otra persona para saber sus inquietudes. Considero que el aprendizaje se logró en la medida en que las y los estudiantes estaban emocionalmente comprometidos.

 

Principales cambios observados

Las y los niños se volvieron más responsables en sus actividades presenciales y extraclase. Me percaté de ello al recibir, vía WhatsApp, ciertas actividades extra y al escucharles explicar sus procedimientos para resolver problemas al inicio de una nueva clase.

Gracias a la dinámica de narración y escucha de los procedimientos realizados por las y los niños, los estudiantes desarrollaron la confianza necesaria con el maestro para manifestar su deseo de hacer las cosas por sí mismos, utilizando tanto el lenguaje verbal, como el gestual. Así, el uso de la tecnología empoderó al alumnado y le brindó la posibilidad de organizarse mejor y de forma independiente para avanzar en temas que desconocían.

Por su parte, aquellas niñas y niños que al inicio manifestaban una conducta violenta y agresiva, cambiaron su actitud al ser escuchados y reconocidos por sus cualidades. No se trata de imponer una sanción para controlar una conducta, sino que las y los estudiantes identifiquen su actuar y asuman las consecuencias de sus actos. No hay mejor forma de proceder que animarles a exponer sus ideas, felicitarles por lo logrado e invitarles a comprometerse con nuevas tareas.

 

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • A las y los maestros que aún temen usar la tecnología, les invito a atreverse, a vencer el miedo y a buscar formas de capacitarse.Les sugiero ver el siguiente video sobre el uso de “Jamboard”: https://www.youtube.com/watch?v=wURmHGkLrPs&t=330s
  • Recordar que el desarrollo de la autonomía en las y los niños no consiste en dejarles tareas y calificarlas, sino en permitir que ellas y ellos puedan externar sus puntos de vista sobre lo que es necesario aprender y sobre cómo lo están logrando, que es el momento ideal para escuchar y resolver en conjunto dudas sobre los procedimientos.
  • Realizar una sesión en línea con las madres y padres de familia para conocer sus inquietudes y los avances de sus hijas e hijos.
  • Lo central es permitir que las y los estudiantes puedan exponer sus inquietudes y, sobre todo, sus estados emocionales, ya que, muchas veces, no pueden expresarlos en casa.

 

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