mujeres en el deporte

“El sol calienta el suelo de cemento, alumbra las porterías y a los estudiantes que comienzan a entrar en ella. Siguiendo órdenes del profesor de educación física, hacen algunos estiramientos antes de iniciar a hacer ejercicio. Está a punto de comenzar; el maestro divide a los estudiantes en dos: hombres y mujeres. La actividad del día es jugar futbol, pero hay otros planes para las niñas. Y así, mientras ellos jugaban fútbol, nosotras le dábamos vueltas a la cancha, y cuando “descansábamos”, hacíamos sentadillas”.

De seguro este tipo de experiencias suena muy familiar, ya que se trata de la forma más común de jugar deportes que conocemos desde primaria: los niños en un equipo, las niñas en otro. A los niños usualmente les tocaba las actividades físicas más “rudas” o demandantes, mientras que a las niñas se les excluía de ellas.

Esta forma de organización del género dentro del deporte es heredera de concepciones nocivas que todavía albergamos como sociedad, dentro y fuera de la educación: la creencia de la debilidad de las mujeres, de su poca resistencia en contraste con la de los hombres.

Podemos incluso ir más lejos: aunque de manera sutil, esta exclusión que se hace desde la infancia podría verse como una forma de violencia a las posibilidades de crecimiento de las mujeres: al impedirles habitar ciertos espacios, crecerán pensando que no son dignas de habitarlos simplemente por el hecho de ser mujer.

¿Cómo hacer para que el espacio deportivo no sea producto de esta condescendencia debido a la segregación, sino un espacio cooperativo?, ¿podría el mismo deporte ser una manera de combatir la violencia? Hay quienes creen que sí: Perla, psicóloga y trabajadora social, nos habla de Fundación Más Sueños, una fundación de apoyo en la detención y atención a la violencia hacia las mujeres.

Lo logra mediante el trabajo directo con mujeres de pueblos y comunidades marginadas con altos índices de violencia e inseguridad; Fundación Más Sueños cree en la educación como poderosa herramienta para combatir la violencia. Se necesita de una capacitación permanente para actualizarse respecto a los problemas de género. Para lograrlo, ofrecen charlas, trabajo informativo y la organización de partidos femeniles de fútbol. Perla menciona que el deporte puede ser una forma de atender la violencia de género porque comienza con un principio básico: la creación de una comunidad, una comunidad que comparte experiencias y puede partir de ellas no sólo para comprenderse, sino para apoyarse y salir adelante. 

Antes de siquiera hablar de violencia, de ofrecerle a mujeres herramientas para identificar y salir de ella, se busca que se suelten y experimenten liderazgo, apoyo, diversión, disciplina y determinación en las canchas; esto es parte de una visión que ve al deporte como excusa para sacar a las mujeres a un espacio público y que interactúen con más personas.

Perla menciona que en las canchas no sólo se aprende a jugar fútbol, sino que se aprenden valores también: prácticas de paz, como el respeto y tolerancia ayudan a prevenir la violencia entre las mismas mujeres.

Por último, Perla remarca que no hay que olvidar dónde comienza la violencia y cómo esta aparece en el deporte. En primer lugar, comienza por la brecha de género, como se menciona al principio, pero también en el hecho de que la dinámica del partido cambia por completo siendo mujeres; desde una imposibilidad de inscribirse a equipos deportivos por falta de oportunidades o conocimientos sobre cómo hacerlo, la poca paga que las mujeres reciben, canchas sin cambiadores, la dificultad de salir a espacios públicos por la falta de apoyo familiar, entre muchas otras. El fondo del asunto es que la violencia tiene rostro, pero muchas veces no sabemos reconocerlo; identificar estas formas de exclusión, como lo hace Fundación Más Sueños, es el inicio para hacer de los espacios deportivos más incluyentes para las mujeres, y así alentar un presente y futuro brillantes para ellas.

Escrito por Regina Oteiza, estudiante de la Universidad Iberoamericana. Agradecemos profundamente a Perla Acosta por brindarnos una entrevista fundamental para la realización de este blog. Como fundadora de Más Sueños AC, su liderazgo ha sido clave en la lucha contra la violencia de género en México, destacando su iniciativa con el Torneo Violeta, que promueve el deporte femenino y los derechos humanos. Además, su labor como directora del documental «Coyolxauhqui ser mujer en Ecatepec» resalta cómo el deporte empodera a las mujeres para enfrentar la violencia. Su contribución es inspiradora y vital en la búsqueda de un mundo más justo. ¡Gracias, Perla, por tu incansable dedicación!

 

 

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