¿Qué tanta atención hemos puesto a la salud mental de los niños con este regreso a clases?

Luego de casi 2 años de clases virtuales, los niños regresan a las aulas. Aunque el aprendizaje y la calidad educativa son temas de gran interés, ¿qué tanto nos hemos preocupado por el estado emocional de los niños tras la pandemia?

Durante el confinamiento, muchos padres de familia tuvieron que distribuir su tiempo entre el trabajo remoto, el cuidado de sus hijos, y sus propias actividades de ocio, dificultando mucho la convivencia familiar. Viviendo en estas condiciones, en especial bajo entornos reducidos y viviendas de un menor tamaño o con una numerosa familia, acerca a los niños emocionalmente vulnerables a vivir con altos índices de estrés, ansiedad, o hasta depresión; sin mencionar que varios de estos niños pudieron haber vivido experiencias difíciles o violencia intrafamiliar.

Uno de los más grandes retos para este regreso a clases será el mantener activa su motivación por aprender dentro del salón de clases será crucial para su aprendizaje.  El que un niño se sienta feliz y tranquilo impactará de manera positiva en su aprendizaje, y le será mucho más fácil poder re-adaptarse al regreso a clases.

Según El Economista (2021), aproximadamente el 30% de los niños dentro de un salón de clases tienen alguna dificultad emocional, de lenguaje, de atención o de aprendizaje, por lo que la intervención oportuna de los padres de familia y profesores en el aula es de gran importancia para garantizar el crecimiento integral de los niños. Algunos factores de protección son:

  • Que los niños sientan que están bajo un entorno seguro y de confianza
  • Ayudarlos a distinguir los pensamientos negativos y positivos, en especial de manera didáctica y visual. Por ejemplo, hacer alguna dinámica y pedirles que dibujen cómo imaginan el miedo, para después romper y tirar la hoja
  • Trabajos de respiración lentos y profundos; empezar con una meditación les fomenta a los niños tener un mayor autocontrol y tranquilidad dentro de sí
  • Relajar los músculos y estar alertas ante cualquier tipo de tics, estos surgen generalmente bajo situaciones de ansiedad y estrés
  • Lo más importante, hay que pedirles a los niños que hablen de cómo se sienten. Generalmente los niños no saben cómo hablar de sus emociones, pero podemos observar algún cambio en su comportamiento o su desarrollo, ya sea dentro de casa o dentro del salón de clases
  • Como profesor, mantener informadas a las familias de cualquier cambio en su comportamiento, al igual que al pediatra o psicólogo, para que posteriormente se realice algún tipo de evaluación en ellos y saber cómo actuar de la mejor manera.

La salud mental es tan importante como lo es la salud física, no podemos permitirnos verla como menos importante o insignificante, y a pesar de que no se ha fomentado lo suficiente el ponerle atención, es necesario para garantizar el pleno desarrollo de esta nueva generación de niños criada en cuarentena.

 

AUTOR: Kristell Krueger Whitt apoyo en Servicio Social Proed

 

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