Importancia de la detección del TDAH en la infancia

Un trastorno muy común en la infancia es el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que se origina en la infancia, los síntomas principales son: el déficit de atención, hiperactividad  y/o impulsividad. Se estima que afecta entre un 3 y 7 por ciento de niños y niñas en edad escolar, así como a 2.5% de personas en edad adulta. 

Los síntomas del TDAH se pueden presentar toda la vida, en algunos casos aparecen antes de los 7 años, sin embargo se estima que en más del 80% de las niñas y niños continuarán presentando sintomatología hasta la adolescencia y del 30 al 65% en la adultez.

El TDAH se puede detectar en tres ámbitos principales:

  • El ámbito sanitario: en esta instancia, los pediatras juegan un papel importante, pues son las mayores figuras de detección temprana. Las consultas periódicas con un pediatra deberán detectar cualquier cambio en el curso del desarrollo o la conducta. A pesar de esto la detección en las consultas pediátricas es escasa, el pediatra rara vez sospecha la existencia del trastorno en consultas.
  • El ámbito familiar: en este ámbito es donde se manifiestan las primeras señales. Aquí los padres y las madres pueden detectar comportamientos distintos, como desobediencia, desorganización, dificultades para llevar a cabo rutinas, hábitos o tareas para su edad.
  • El ámbito escolar: aquí se manifestaran gran parte de los síntomas debido a las necesidades del sistema educativo y las dificultades para adaptarse a este. En muchas comunidades aún faltan protocolos que ayuden a detectar e intervenir el TDAH, es necesario intervenir en la formación del personal docente para que pueda detectar los primeros síntomas, los cuales pueden ser:
    • Interrupciones
    • Dificultades para esperar su turno
    • Inquietud
    • Problemas para completar tareas
    • Falta de concentración o problemas para retener la atención.
    • Cometer errores por descuidos

El diagnóstico de TDAH siempre debe de ser bajo criterios clínicos establecidos, es decir con marcadores biológicos que puedan confirmar o descartar el trastorno. Es importante realizar entrevistas clínicas y exploración física, así como cuestionarios para padres, madres y docentes. Ante la sospecha de TDAH es importante asistir con el pediatra o neuropediatra para prevenir un falso diagnóstico.

El tratamiento para el TDAH debe de ser individualizado y guiado por un especialista, pues para este se tiene en cuenta la edad del paciente, el tipo de TDAH y la gravedad de los síntomas.

En Proed, trabajamos para evitar el rezago educativo en los estudiantes, por eso consideramos importante informar a la comunidad acerca de este trastorno y los síntomas que lo acompañan. Súmate a Proed para seguir #ImpulsandoLaEducación de las niñas y niños mexicanos.

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