buenas prácticas educativas.

En este documento, la Mtra. Adriana Tapia Salazar, coordinadora de la estrategia “Familias educadoras” en una escuela primaria de Aguascalientes, nos presenta una propuesta para que madres y padres de familia intercambien herramientas para guiar a sus hijas e hijos en la construcción y logro de su proyecto de vida. Se trata de una buena práctica en la categoría “Relación y nuevos vínculos con las madres y padres de familia diseño y uso de materiales educativos”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renaced, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

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Fines perseguidos

El objetivo principal fue que madres y padres de familia reconocieran y fortalecieran su imagen como los principales educadores de sus hijas e hijos, y así guiarlos en la construcción y cumplimiento de su proyecto de vida. De manera específica, se plantearon los siguientes objetivos: i) Ofrecer apoyo, información y orientación relevante a las madres y padres de familia para apoyar de manera efectiva y afectiva el desarrollo de sus hijos e hijas; y, ii) Brindar educación de calidad a las familias y, con ello, mejorar el tejido social del Estado.

Puntos clave de la práctica

Es conocido que existen algunas dificultades para que madres y padres de familia se integren activamente a los procesos escolares, así como la complejidad de entablar una comunicación efectiva entre tales figuras familiares y las directivas, pese a la importancia de estos vínculos para el apoyo pedagógico de las y los alumnos.

Por eso, esta experiencia —que se ha implementado por dos años— se considera una buena práctica y un gran reto, pues brinda la posibilidad de que madres y padres de familia muestren su capacidad para pararse frente a sus pares e impartir cursos a manera de co-formación para ser mejores educadores de sus hijas e hijos.

Esta buena práctica se logra, primeramente, acercándose a las escuelas y creando una convocatoria para que un grupo de madres y padres de familia se capaciten en los seis temas que abordan las pláticas, entre ellos “Autoestima y manejo de emociones en la familia”, “Comunicación efectiva”, “Establecer reglas y límites en la familia”, etcétera. A partir de la capacitación, las escuelas se organizan para agendar fechas, horarios y espacios para la implementación de los talleres, además de gestionar los materiales necesarios y la invitación ampliada a la comunidad escolar.

Observar a madres y padres de familia dando capacitación a las y los demás padres de familia de su comunidad escolar es muy satisfactorio, porque se puede apreciar el respeto que se tiene entre sí, la confianza que se brindan y la gran ventaja de aprender y sentirse acompañados, porque son iguales. También el involucramiento de directivos y docentes es importante ya que, el dar apoyo pedagógico a las madres y padres de familia, brindarles materiales, enseñarles el uso de las tecnologías y acompañarles durante los talleres, permite que las y los familiares se sientan seguros de ser facilitadores.

 

Principales cambios observados

Animar a madres y padres de familia a participar en actividades como ésta les hace saber que son importantes para la escuela y que tienen muchas capacidades para su rol educativo. Además, se crea un grupo de confianza entre pares en donde los familiares reconocen que no son los únicos que enfrentan retos con sus hijas e hijos y que aprendiendo en colectivo pueden encontrar soluciones.

Estos cambios pueden verse en el aumento de la participación de las madres y padres de familia en los talleres, tanto como facilitadores, como participantes; así como en el incremento de su involucramiento en las actividades escolares en general.

 

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • Mejorar la comunicación con las madres y padres de familia para que sientan la apertura de que serán escuchados cuando lo necesiten.
  • Tener paciencia con el aprendizaje de madres y padres que decidan vivir la experiencia.
  • Generar confianza entre directivos, docentes y familiares, reconociendo la capacidad de cada actor para llevar actividades dentro de la escuela.

 

     

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